¿A quién le pertenece la luna de setiembre? by Ericka Koehler

¿A quién le pertenece la luna de setiembre?

Pregunto al viento que sopla sin cesar

La respuesta se pierde entre la niebla

Mientras las hojas caen sin parar.

Quizás sea de aquellos amantes

Que bajo su luz se prometieron amor

O tal vez de los poetas soñadores

Que encuentran en su brillo inspiración.

¿Será acaso de los navegantes

Que en sus mares la usan como guía?

O de los solitarios paseantes

Que bajo ella encuentran paz y armonía.

Pero al final me doy cuenta

Que la luna de setiembre es de todos

De aquellos que la miran maravillados

Y se dejan cautivar por su brillo rojizo.

Así que déjala brillar en el cielo

Mientras nosotros la admiramos desde aquí

La luna de setiembre es de todos

Y siempre nos traerá un poco de magia y misterio.

¿A quién le pertenece la luna de setiembre?

Quizás al viento que la mueve con su aliento

O al cielo que la abraza con su manto celeste

Tal vez a los amantes que en ella encuentran consuelo.

La luna de setiembre es un tesoro celestial

Que ilumina los sueños y los anhelos más profundos

Es un faro en la oscuridad que guía el camino

Y una compañera fiel en los momentos más rotundos.

Pero ¿quién puede decir que la luna es de alguien en particular?

Pues ella es libre como el viento y el mar

Es un regalo divino para todos los que la admiran

Y un recordatorio de que el universo es vasto e infinito en su lugar.

Así que dejemos que la luna de setiembre brille en todo su esplendor

Y que cada uno la disfrute como mejor le parezca

Pues ella es de todos y de nadie en particular

Un pedacito de magia que nos hace sentir vivos en esta tierra.

¿A quién le pertenece la luna de setiembre?

¿Acaso es de algún dios o de algún ser supremo?

¿O es de aquellos amantes que la miran juntos en el cielo?

Tal vez sea de los poetas que la inspiran en sus versos,

O de los soñadores que la desean con fervor intenso.

O quizás sea de los solitarios que buscan en ella consuelo.

Pero en realidad, la luna de setiembre no le pertenece a nadie,

es libre como el viento que sopla sin rumbo fijo en la noche fría.

Es un regalo de la naturaleza que nos ilumina en nuestra oscuridad.

Así que si alguna vez te preguntas a quién le pertenece la luna de setiembre,

recuerda que es de todos aquellos que la admiran con amor y humildad.

Es de todos aquellos que la hacen suya en su mente y en su corazón sin finalidad.

¿A quién le pertenece la luna de setiembre?

¿A quién corresponde su fulgor y su brillo?

Tal vez a los amantes que se besan bajo su luz,

O a los poetas que encuentran en su plata su musa.

La luna de setiembre es un misterio en sí misma,

Un tesoro que solo algunos saben apreciar.

A veces parece una lágrima en el cielo,

A veces un faro que nos guía en la oscuridad.

¿A quién le pertenece la luna de setiembre?

Quizás a los que la admiran desde lejos,

O a aquellos que la observan con detenimiento,

Buscando en su superficie señales de su destino.

La luna de setiembre es un enigma sin resolver,

Una joya que no todos pueden ver.

Pero aquellos que la encuentran en su corazón,

Saben que siempre les pertenecerá su emoción.

Así que si alguna vez te preguntas a quién le pertenece,

La luna de setiembre siempre será tuya,

Si la sientes en tu piel y en tu alma,

Y la haces parte de tu propia fortuna.

¿A quién le pertenece la luna de setiembre?

A aquellos que saben apreciar su brillo,

A aquellos que buscan la paz en su reflejo,

A aquellos que encuentran en ella consuelo.

¿A quién le pertenece la luna de setiembre?

A los amantes que bajo ella se besan,

A los poetas que inspiración encuentran,

A los soñadores que en ella confían.

¿A quién le pertenece la luna de setiembre?

A todos aquellos que la miran con asombro,

A todos aquellos que la admiran con deleite,

A todos aquellos que en ella ven un signo.

La luna de setiembre no pertenece a nadie,

Es libre para ser contemplada por todos,

Para ser admirada, para ser amada,

Para ser una luz en nuestras vidas cansadas.

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